TECNOLOGÍA, NIÑOS Y CONSUMO

¿Cómo ha cambiado el consumo en la nueva era digital?

  • 27 de Jul, 2017

Albert Vinyals, experto en psicología del consumo, nos habla sobre los cambios en el consumo con el auge de Internet, la crisis económica y las nuevas transformaciones sociales. Unos factores que han llegado al sector infantil.

Nuestra manera de relacionarnos, con el auge de Internet, se ha visto drásticamente influenciada. De hecho, tal como menciona Albert Vinyals, experto e investigador procedente del ámbito de la psicología del consumo, “contando que el consumo es una manera que tenemos, en parte, de relacionarnos y de comunicarnos aparte de sobrevivir; la influencia de las nuevas tecnologías e Internet en nuestra manera de enfocar el consumo es directa”. Factor que, en el caso de España, también se ha sumado a una coyuntura económica que, según señala el experto, “ha traído una bajada de la percepción del poder adquisitivo, y para muchas personas del poder adquisitivo en sí”. Sin embargo, ello no quiere decir que haya bajado el consumo: “Se ha consumido menos, pero se ha buscado consumir igual”.

Por ello, lo que en los años previos a la crisis Vinyals consideraba que había, referente a nuestra faceta como consumidores, era el conocido como Turbo-Consumidor, -aquél que define su identidad con el consumo, y busca ganar para gastar-. Un consumidor que, al llegar la crisis económica, junto con el auge de Internet, ha experimentado también nuevos cambios sociales y económicos. Cambios que también han llegado al sector y ámbito infantil: tanto a los niños, como a los nuevos padres. En este contexto, ofrecemos algunas de las ideas claves que se deben tener en cuenta, en relación a la nueva manera de enfocar el consumo, sobre todo en España, por parte de las nuevas generaciones, tan atadas a la evolución social y tecnológica:

  • ¿Turbo-Consumidor o consumo consciente?
    El turbo-consumidor “es este consumidor que va a consumir lo máximo, que busca ganar dinero para gastar y que define su identidad en base a lo que consume”. Sin embargo, con la crisis, se ha adaptado buscando el ahorro, pero para seguir consumiendo igual. Por ello, con el auge de Internet, y en este sentido, hablamos de un consumidor que, tras la crisis, “se puede pasar todo el día mirando productos y es más infiel a las marcas, porque puede y analiza más”. Asimismo, en estos momentos, esta manera de ver el consumo convive con lo que se llama un “consumo más consciente”. Es decir, un conjunto de ciudadanos que lo que hace es que el consumo no sea la principal fuente de felicidad, e intentan gastar menos y reciclar: “Dos mundos que conviven, ya que mientras hay mucha gente que sigue definiendo su identidad mediante lo que compra, también hay un grupo de gente que dice querer consumir menos”.
  • Principales demandas: honestidad y transparencia
    El consumidor, en general, ha sufrido un gran cambio en cuanto al uso de las redes sociales. El uso directo del cliente de las nuevas plataformas y las nuevas maneras de comunicarnos han producido una relación más abierta con las marcas, lo que las ha obligado a ser más transparentes y con una comunicación más directa. Por otro lado, en cuanto al consumo más consciente, “los consumidores no se creen a las marcas y muchas veces entienden sus mensajes como un lavado de cara”. Por ende, se acaba pidiendo a las marcas, ante todo, honestidad y que lo que explican sea transparente.
  • Los nuevos padres comparan
    En un sector como el del juguete, “valoramos y buscamos factores como la seguridad, y ello puede influenciar en que podemos llegar a ser más fieles a marcas clásicas”. Aunque, sin lugar a dudas, ello puede cambiar ya que “después también se puede traducir en la parte de que comparamos muchísimo más gracias al mundo online”. Además, el del juguete es un sector en el que las tendencias internacionales también influyen mucho, estando también muy relacionado con los cambios sociales. “Tecnología aplicada a juguetes, por ejemplo, la búsqueda del valor educativo, o el empoderamiento de las niñas son tendencias a tener en cuenta, parece ser, por parte de los nuevos padres”, ya que tienen acceso a más información; buscando siempre que "sus hijos sean y tengan lo mejor".
  • Sesgos generacionales
    Un gran cambio que hay que tener en cuenta, también, es que los niños que nacen son totalmente digitales. De esta manera, “pasamos de la sociedad de la tradición, donde siempre la gente mayor enseñaba a los más jóvenes, a una sociedad que, por primera vez, el niño puede saber cosas que el abuelo no sabía; y que no se lo han explicado en el colegio, por el tema de la tecnología”. Así, hay que tener en cuenta este sesgo generacional, donde el niño igual está pensando en un juguete específico, pero muy distinto del que están pensando otras generaciones. Por ello, las marcas están cambiando muchísimo la forma de comunicarse con el consumidor.
  • Las marcas, donde los niños quieran que estén
    “Los niños no entienden qué es una marca”, detalla Vinyals. Y es que los más pequeños no suelen entender la intencionalidad de la comunicación: “Ellos ven un vídeo muy bonito, sin saber que el objetivo es vender”. Así al final, no va a quedar demasiado claro si sus demandas van tanto hacia la marca, o hacia el juguete en sí. Sin embargo, lo que es seguro, es que éstos demandarán cubrir las necesidades que tengan en ese momento. Así, “si la necesidad es más tecnológica, pues demandarán juguetes con tecnología y divertidos, si la necesidad es más social, pues aquellos que les hagan relacionarse con los demás”. En todo caso, las nuevas generaciones de niños querrán que las marcas estén justo donde ellos vayan a buscar la información, “y en el mundo que ellos están acostumbrados a ver: tabletas, móviles y nuevas plataformas”.

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