“El mayor obstáculo de la natalidad es la precariedad laboral”

Entrevista a Gøsta Esping-Andersen, experto en demografía

  • 28 de Feb, 2018

El experto en demografía Gøsta Esping-Andersen nos explica la situación actual de España en cuanto a los problemas de natalidad.

Según publicamos en el Informe Especial dedicado a la Natalidad, en la edición nº 75 de LICENCIAS Actualidad (octubre/diciembre), la inestabilidad laboral, la desigualdad de género o la carencia de políticas públicas en cuanto a conciliación, son factores que hacen que el crecimiento vegetativo de España siga, tal como marca la tendencia de los últimos años, en negativo. Gøsta Esping-Andersen, experto en demografía y coordinador del informe ‘El déficit de natalidad en Europa’, nos habla de la situación actual de la natalidad en España, dentro del contexto europeo.

- ¿Cómo ha evolucionado la demografía en España estos últimos años?
- En el año 2000, el TFR (Total Fertility Rate) -indicador de fertilidad más común que mide el promedio de nacimientos entre las mujeres de 15 a 49 años en un año-, fue tan sólo de 1,2. En 2008, el TFR español subió hasta el 1,45, y luego volvió a una cifra cercana al 1,3, valor que ha estado rondando desde entonces. La principal conclusión, entonces, es que la fecundidad española no se vio dramáticamente afectada por la crisis económica. Pero cuando examinamos las tendencias más detalladamente, observamos cambios bastante dramáticos.

- ¿Cuáles?
- En primer lugar, la caída después de 2008 se dirige hacia la disminución, aproximada, del 20% en los nacimientos, una situación acentuada por la decisión cada vez más tardía de entrar en la maternidad. En segundo lugar, esta disminución está muy relacionada con la situación laboral: la fecundidad cayó drásticamente entre las mujeres no empleadas. Esto ha dado lugar a un enorme diferencial de fertilidad. El TFR para las españolas empleadas fue de 1,9 en 2010 y sólo la mitad (0,9) entre las mujeres no empleadas. Y en tercer lugar, observamos un fuerte aumento de la falta de hijos. En 2011, el 22% de las mujeres españolas seguían sin hijos a los 40 años, el nivel más alto de toda Europa.
"El desafío consiste en identificar remedios que permitan a los ciudadanos tener el número de hijos que desean"
- ¿Por qué cree que se dan estas cifras?
- Algunos teóricos adheridos a la tesis del “postmodernismo” argumentan que la baja fertilidad simplemente refleja los valores cambiantes entre los ciudadanos, que cada vez más favorecen la autorrealización. Los datos, sin embargo, cuentan una historia muy diferente. Cuando examinamos los datos sobre el número de niños preferido, la norma de dos niños permanece intacta. En otras palabras, la brecha entre los nacimientos deseados y los que realmente se dan debe ser interpretada como un “déficit de bienestar”. Así, las tendencias que observamos representan bastante bien las reacciones normales de la fecundidad ante una crisis económica severa, y se posponen los nacimientos hasta que la economía vuelva a la normalidad. Sin embargo, la crisis en España ha sido inusualmente severa y duradera, lo que implica que el aplazamiento probablemente se convierta en un déficit permanente de nacimientos.

- ¿Cómo afectó esta crisis a la natalidad española?
- Sus efectos adversos fueron especialmente agudos entre los jóvenes ciudadanos, en términos de obtener un empleo estable, ser capaces de vivir independientemente y formar familias -el desempleo de los jóvenes permaneció cerca del 50% durante los años de crisis-. Como se ha subrayado anteriormente, no se observó ninguna disminución significativa de los nacimientos entre las mujeres con empleo estables; la disminución de la natalidad se ha concentrado en la población no ocupada. Del mismo modo, el hecho de que el descenso de la fecundidad estuviera concentrado en los primeros nacimientos, implicó que las mujeres jóvenes pospusieran la maternidad hasta ser capaces de obtener suficiente independencia económica para formar una familia.

- ¿Cómo se pueden restaurar los niveles de fertilidad?
- El desafío consiste en identificar remedios que permitan a los ciudadanos tener el número de hijos que desean. Hace ya más de una década que debatimos sobre la necesidad de mejores políticas de conciliación en España, y los desafíos aquí son múltiples. Para empezar, hay una gran escasez de centros de cuidado infantil y, en general, los estándares de calidad están lejos de ser ideales. Mientras en Dinamarca la media es de 5-7 niños por pedagogo, en España un mismo pedagogo debe hacerse cargo de 30 niños. Un segundo obstáculo son los horarios de trabajo españoles. Los padres y madres típicos vuelven a casa alrededor de las 8 de la tarde, lo que implica un vacío agudo de cuidado infantil. El mayor obstáculo, sin embargo, es la precariedad laboral. En una sociedad donde las mujeres abrazan ahora las carreras de larga duración como norma, la inseguridad laboral se convierte en un grave impedimento para dar el paso a la maternidad. La idea que la política de cuidado de los hijos restablecerá la fecundidad española, probablemente no sea válida a menos que vaya acompañada de grandes reformas en la vida laboral.

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