Carlos Biern, vicepresidente ejecutivo de BRB Internacional

“Los niños cada vez están más abiertos a la interactividad y a los aparatos electrónicos”

  • 19 de Jul, 2011
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BRB nació en 1972 como representante de series de televisión en España, y a partir de 1979 comenzó a producir también sus propios contenidos. Como explica el vicepresidente de la compañía, Carlos Biern, hoy en día mantienen su vocación internacional y su atención a las nuevas tendencias. En especial, la importancia de internet y las posibilidades de los contenidos en tres dimensiones.

Hace poco han lanzado BRB Play, un portal en el que se pueden ver muchas de las producciones online y de forma gratuita. ¿Cree que esta forma de ver series se impondrá o será complementaria a las emisiones tradicionales?
Lo que realmente va a cambiar el mercado para el público infantil es el vídeo bajo demanda a través de las tabletas. Cuando los niños tengan una tableta en su habitación, los índices de venta de contenidos bajo demanda subirán muchísimo. De hecho, en Clan TV están viendo cómo estos índices van subiendo cada mes desde que han lanzado sus aplicaciones para Ipad y Iphone.

La tableta más popular, el Ipad, es aún muy cara para los niños, pero a medida que vayan entrando otras marcas y se popularice el sistema Android, los precios irán bajando. Para las navidades de 2012 estas tabletas podrían costar en torno a los 200 euros, y todos los menores de 25 años querrán tener una propia.

Además, tiene muchas posibilidades también para juegos interactivos: cuentan con cámara, GPS, son táctiles, pueden reconocer la imagen y el movimiento... Y un sector que puede aprovechar bien estas oportunidades es el de la animación.

Hoy de momento esta oferta de contenidos es complementaria, pero irá creciendo, igual que crecerán las televisiones conectadas, los media centre y el sistema tivo. El vídeo bajo demanda crecerá antes que por ejemplo la televisión conectada, al menos en nuestro país y debido al cansancio de muchos hogares que acaban de adaptar sus equipos a la televisión digital y que ahora no están muy dispuestos a comprar un aparato para conectarse a internet a través de la televisión.
 
¿Cree que las tres dimensiones son una moda pasajera?
Las tres dimensiones sí que se van a quedar en el mercado de contenidos infantiles y juveniles, sobre todo gracias al funcionamiento de los videojuegos en tres dimensiones.

Es cierto que están llegando noticias negativas de Estados Unidos acerca de resultados de cine y televisión, pero el problema es de contenidos: ¿para qué va a comprar alguien una televisión en 3D si no luego no hay programación específica?

A medio y largo plazo se usarán las 3D cada vez más en la narrativa de animación, aunque tardará más en implantarse que el vídeo bajo demanda. Lo importante es saber crear producciones específicas para este formato. Nuestro estudio Screen21 pasó a llamarse Screen21 3D hace un año y medio porque creamos producciones pensadas desde el principio para esta tecnología, que juegan con el espectador y con todas las posibilidades que ofrece. Así, hemos lanzado Canimals y Zoobabu, que serán las primeras que se estrenen en Europa en 3D, en los canales que permitan esta tecnología.

Por otro lado, hay demanda por parte de los fabricantes de los televisores, que quieren vender sus aparatos en 3D, pero que para hacerlo necesitan contenidos.

¿Qué hay que tener en cuenta cuando se elabora un programa de licencias vinculado a contenido audiovisual infantil?
Cada vez más, la tecnología. Para la categoría de preescolar sigue funcionando muy bien el juguete tradicional, como los peluches. Pero me temo que el juguete de acción cada vez costará más que se venda. Como comentaba, los niños de entre 6 y 8 años preferirán jugar con el contenido de las tabletas que con una figurita.

Además, los bebés que nacen ahora estarán acostumbrados a aparatos que reconocen el movimiento, como Kinect, y a dispositivos táctiles, además de a todos estos contenidos. Claro que seguirá el juego tradicional, como los puzzles, pero primará que el juguete reaccione ante el estímulo.

Hace poco estuve en una conferencia de Fisher-Price en Nueva York en la que se comentaba que hoy en día los niños jugaban 8 años con el juguete físico antes de pasar a la electrónica, pero que en un plazo de 3 años, esta edad se reduciría a los 5 años. Los niños cada vez están más abiertos a la interactividad y a los aparatos electrónicos.

Por tanto, es clave incorporar tecnología, que no sea muy cara, como hicimos con los Invizimals, de Sony, que era el primer contenido que jugaba con la realidad aumentada.

Además de eso, hay que tener muy claro el público objetivo y trabajar el diseño, para hacer algo que diferencie el producto, y sobre todo, que funcione a nivel internacional, y no sólo en España o en el sur de Europa.

Falta creatividad en los productos. Muchos licenciatarios no arriesgan, supongo que en gran parte por la situación económica, pero al final ocurre que las marcas las eligen los padres y no los hijos, ya que son marcas que conocían ellos cuando eran niños y que ahora vuelven a salir, muchas veces incluso con diseños que se ven antiguos.

Y es que hay propiedades que pensamos que funcionarán porque funcionaron hace 30 años, y yo no estoy tan seguro de que con un público de entre 6 y 25 años esto vaya a ir bien, porque el producto envejece muy rápido. Al final no se renuevan los contenidos tan rápido como pide la audiencia, y aunque parece que se apueste por valores seguros, muchas veces se comprueba que las ventas no responden tan bien como se esperaba. Y no sé si es tanto por la crisis como por el hecho de que al niño no le interesa ese producto, al no ser original.

Nosotros intentamos hacer cosas diferentes y productos muy nuevos, como Canimals o Angus y Cheryl. Son conceptos nuevos, limpios y con ímpetu internacional. Obviamente sin abandonar las marcas que ya tenemos y que seguimos cuidando.
 
Cuando se plantean una nueva serie, ¿lo hacen ya pensando en el programa de licensing que la acompañará?
Sí, totalmente. Si la serie no tiene el potencial de generar el 50% o el 60% de los ingresos a través de las licencias, ya no la producimos. Hoy en día no se puede trabajar lanzando la serie y si funcionan las audiencias, probar con un programa de licensing.

¿Qué criterios siguen a la hora de adquirir una nueva licencia a la que representar?

Buscamos complementar lo que nos pide el mercado. Tenemos propiedades de Cartoon Networks enfocadas a juguetes de acción, como Ben10; hemos llevado marcas orientadas a niñas, como las Supernenas; también marcas sin serie detrás en ese momento, como la Pantera Rosa o Pepsi. Queremos propiedades que puedan funcionar para la audiencia española, que es donde trabajamos como agentes. Seleccionamos 5 o 6 propiedades que podamos exprimir y que no se pisen entre ellas, de áreas diferentes que se complementen. Ahora mismo sobre todo de entretenimiento, que es donde estamos más centrados, aunque también hayamos llevado marcas deportivas.

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