“El consumidor debería comenzar a ser responsable, pues la información hace ya años que está disponible”

Entrevista a Mario Sol, doctor en derecho y titular del despacho especializado Sol Muntañola (2ª parte)

  • 20 de Mar, 2019
  • |Oriol Cortés - LICENCIAS Actualidad

Recuperamos la entrevista con el abogado especializado Mario Sol, con quien seguimos analizando la problemática de las falsificaciones y las copias.

En esta segunda parte de la entrevista con Mario Sol, doctor en derecho y titular del despacho especializado Sol Muntañola, seguimos analizando el impacto de las falsificaciones y las copias en el sector del licensing, centrándonos en el papel que juegan los distintos actores del sector y fijándonos en quién sale más perjudicado ante esta problemática.

- ¿Quién tiene más responsabilidad a la hora de defender una propiedad?
- El responsable final es el titular del derecho, el propietario. Sin embargo, generalmente, y especialmente en contratos internacionales de licensing, en la localización y detección del producto falsificado o copiado, tiene más interés y responsabilidad el licenciatario, distribuidor o fabricante local, que es quien se ve directamente perjudicado y quien conoce de forma más amplia cómo opera el mercado, y tiene mejor acceso a la regulación sobre propiedad intelectual e industrial local.

- ¿A quién perjudica más que se extiendan copias y falsificaciones? ¿Por qué?
- A todos. A los creadores e inventores, que ven como el mercado se muestra reacio a invertir en sus capacidades si luego la explotación no se protege. A los propietarios y titulares porque en definitiva ven reducidas las posibilidades de obtener beneficios de aquellos productos exitosos que generalmente suponen enormes inversiones y grandes riesgos (se cuenta que solo 1 de cada 7 productos lanzados al mercado reporta un beneficio importante, en 4 se iguala la inversión y en 2 se pierde dinero). A los agentes y licenciatarios, porque son quienes asumen los esfuerzos e inversiones para la promoción del licensing y la comercialización de los productos licenciados, pasando por la publicidad, por el proceso de evaluación de los productos licenciados, hasta por el control de la explotación por parte de los licenciatarios finales, detallistas y fabricantes. A los consumidores y usuarios, que adquieren productos sin garantía, fabricados de forma deficiente y, en ocasiones, incluso peligrosos para la salud. Y, por fin, a la sociedad en general, que desperdicia fondos públicos en la persecución de una actividad delictiva, pierde puestos de trabajo y deja de ingresar impuestos, pues toda actividad pirata es, además, fiscalmente opaca.

- ¿Qué papel juega el consumidor en toda esta problemática?
El consumidor debería comenzar a ser responsable, pues la información hace ya años que está disponible, de forma débil y poco clara, pero en todos los medios. Quien adquiere un producto falsificado, debe ser consciente de lo que supone. No solo por el perjuicio que implica para la industria, sino por el que le acaba revertiendo a él. Las pérdidas de beneficios, puestos de trabajo y, en definitiva, de bienestar, son evidentes. Además, el consumidor debe ser consciente de que la adquisición de productos falsificados o copiados, de dudosa calidad, conlleva riesgos para la seguridad y la salud pública. Por último, y no menos importante, la adquisición de productos falsificados tiene un efecto negativo directo en la protección de la propiedad intelectual, y por ende, en la innovación y en el crecimiento económico, pues supone un aprovechamiento desleal de la ventaja competitiva de los propietarios, fabricantes y distribuidores, quienes legítimamente invierten dinero y esfuerzo en la creación e innovación.

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